
Termina otro día más de pensamientos burdos y serenos sobre la vida que he construido...
Caminando por el río mapocho, aquel que separa a la chimba del centro, viendo a viejos que con poco sienten que lo tienen todo, sin embargo es verdad.
Es en este trayecto cuando veo un piño de cabros domeykanos, y recuerdo como veía el mundo desde esa perspectiva, como joven estudiante o disfrazado de tal. La construcción a sido precaria, no es mucho lo que podemos hacer en 21 años, pero es suficiente para encarnar la base de un hombre en el futuro.
Las criticas y cuestionamientos son muchos, ¿por que no estudie más?¿por que no viaje más?¿por que no conocí a más mujeres?¿ por que no me comprometí menos con ellas? cuestionamientos que hoy sin duda son fáciles de responder, pero que en su momento las preguntas no existían, solo Carpe diem y así vivir ojala por siempre.
Vivimos rodeados de personas que ingenuamente llamamos "amigos", y ante ello tampoco nos preguntamos ¿que es ser amigo? amigo de carrete, conocidos, etc. sinónimos existen muchos pero, ¿existen los amigos? y si existen ¿quienes lo son? Tener amigos es complejo pero ser amigo lo es aun mas, el ser humano critica todo lo que observa y, sin darse cuenta en como somos nosotros mismos. Si deseamos amigos que cumplan con nuestras expectativas, lo mínimo que podemos hacer es estar a la altura de lo que se pide. Existen muchas variables, pero sin duda que a medida que avanza nuestra edad los "amigos" se extinguen sin siquiera poder despedirlos como corresponde.
Siguiendo el rumbo por el putrefacto río que baña este fértil valle sigo observando cosas que son imágenes de recuerdos pasados, que solo en la mente de algunos están. ¿Cuantos de los mendigos que están en este sitio lucharon en algún momento por derrotar la ignorancia e intentar crecer como seres y sin embargo el círculo fue mucho más potente? No quiero pensar en que eso me puede ocurrir a mí o a los que estimo, pero es dura la realidad cuando te ves enfrentado a ella, al salir de tu ruca o caminar por pasajes oscuros y silenciosos la ciudad muestra el rostro de los sin vidas. No quiero pensar en que quizás por frustraciones de objetivos sin alcanzar quede sometido a una realidad cómoda para algunos. La sociedad se impone ante nuestras narices presionándonos a ser alguien, ¿como podemos ser alguien? trabajando, estudiando, etc. ¿por que no vivir como ermitaño? simple, por que no se puede, ¿por que no? por que la sociedad te impone que no. Y si señores, es verdad, no se puede.
Entre pequeños gestos de aceptación y grandes gestos de intolerancia miro a los simarreros y pienso, como me hubiere encantado, hace mucho tiempo atrás, haber sabido para que sirve estudiar, quizás no estaría vagando en este momento alrededor del río esperando a que alguien me salve y volver a la vida de alegrías y esperanzas que alguna ves tuve.
Mis recuerdos y pensamientos de aquel mundo pasado se terminan cuando veo a muchos peregrinos igual que yo, culminando sus memorias con un salto mortal hacia el río sin agua, continúo esperando la fila para la muerte y me lanzo...
¡Despierto! y, con una sonrisa en mi rostro me levanto pensando en que pese a todo, he construido algunos pilares en donde se levantará la base de mi vida más fuerte aún en el futuro.